Vie28Mar20080629AM
Muchas personas intentan ser plenas y llevar a cabo una vida que los haga sentirse verdaderamente felices. Algunas lo logran y otras no. No creo que sea un problema de disposición, sino mas bien de no saber ubicar el problema. Si yo tuviera sed y voy a la alacena y busco un trozo de pan, de más está decir que mi problema no será resuelto; mi sed no será saciada.
Creo que la clave para poder ser feliz y amar a los demás yace en unos tres pasos:
- Amarte a ti mismo.
- Amar a Dios.
- Amar al prójimo.
Pero no es así de sencillo. Muchas veces oímos decir que debemos amar a Dios porque él nos ama, etc., etc. ¿Pero cómo puede amar a Dios alguien que no se ama a si mismo? El que es bajo dirá “¿cómo voy a amar a Dios si él me hizo petiso?”. El que es orejudo dirá “¿cómo voy a amar a Dios si me dió estas orejas horribles?”, etc.
Es importante aceptarnos como somos y lograr comprender que en realidad no necesitamos ser modelos salidos de un catálogo de ropa para ser bellos. La belleza viene en distintos envases y con distintas etiquetas. No todos tienen que tener ojos claros y no todas deben ser rubias. Comprender esto es estar un paso más cerca a amarnos a nosotros mismos.
Paso siguiente es amar a Dios. Creo que la mayoría de los lectores de este blog tiene una búsqueda espiritual sea esta cual fuere. El resto puede que haya abandonado esa búsqueda interior a causa de lo mencionado arriba: la existencia de un complejo y el reproche a su Creador por esto. Una vez abandonado el complejo y aceptada la realidad de que somos como somos y gordos o flacos somos únicos, se puede estar en paz con Dios y agradecerle por habernos creado como lo hizo.
Ahora lo que resta es amar a nuestro prójimo. ¿Quién es nuestro prójimo? Básicamente todo aquel que no sea yo.
Muchas veces cuando odiamos a una persona, es porque vemos en ella algo que no toleramos en nosotros mismos. Debemos entender que al final del día somos todos humanos y que nadie es mejor que nadie. Para más detalles acerca de cómo hacer para amar a nuestro prójimo les recomiendo leer este post. Si este no alcanza, lean este otro que trata acerca del perdón.
En resúmen, ámate a tí mismo, ama a Dios y luego a tu prójimo. El mundo será un lugar más bello y te sentirás realizado. Aunque no lo creas, no necesitas de ese coche cero kilómetro o de esa casa nueva para haber realmente vivido la vida.
Gracias por leer,
Dario Manoukian
amor dios perdon
5 Comentarios »
Mie16May20070735AM
Antes que nada, quiero comenzar diciendo que no tiene nada de malo reconocer haberse equivocado y pedir sinceramente perdón. Esta es una idea que se nos ha metido a muchos en la cabeza y viene sucediendo desde hace ya rato. Tal vez será porque hace que uno se sienta “menos hombre” o algo por el estilo. Nada que ver, sino todo lo contrario. No creo conocer actitúd más madura que reconocer un error y pedir perdón a quien corresponda, responsabilizándonos por nuestros propios actos.
Se que hay muchas personas que no pueden pedir perdón. Les cuesta horrores y sinceramente no les salen las palabras de la boca. Esto es terrible y no debe ser pasado por alto. Me animo a decir que una persona que no puede pedir perdón cuando sea necesario es una persona que no tiene honor. Suena demasiado exagerado? En realidad no lo es. Sólo que le dejamos de dar valor a algo tan importante.
Para aquellos que les cuesta un poco más, a no desanimarse! Notar una actitúd a cambiar en nuestra personalidad es el primer paso a dar (y tal vez hasta el más importante) en el camino de la perfeccionalización de nosotros mismos como personas. Para ustedes he escrito unos consejos a tomar en cuenta para poder pedir perdón y para poder perdonar.
- Reconocer que no somos perfectos: En una oportunidad escuché a un hombre de unos 40 años tras haberse equivocado gravemente decirle a una señorita “yo nunca me equivoco”. Lo miré y le dí una señal de desaprobación con mi cara y sacudí mi cabeza. En realidad, reconocer que no somos seres perfectos y que fallamos más veces de las que queremos es el primer y más importante paso para poder cambiar.
- Pedir perdón más por el otro que por nosotros: He oído un caso en el cual un conocido fue retado innecesariamente. La persona fue ofendida por una supuesta actitúd de esta persona y le fue con todo. Lo que hizo en respuesta esta persona fue lo mismo que hubiera hecho yo, dijo: “No me di cuenta de que te había lastimado al haber hecho esto. Discúlpame si te herí de alguna manera. Verdaderamente no fue mi intención.” En realidad este chico no hizo nada para merecer esto. En este caso particular la persona ofendida estuvo mal. Aún así, esta persona le pidió perdón, más para el otro que para él mismo.
- Perdonar aunque no lo sintamos: Esto se aplica para aquellas situaciones en las cuales uno quiere seguir adelante e intentar olvidar lo que pasó. Al decirnos a nosotros mismos que perdonamos al que nos ofendió, con el tiempo lo vamos a poder perdonar. Esto no es mentirnos a nosotros mismos dado a que verdaderamente deseamos perdonar al que nos ofendió. Este punto puede ser el más difícil de todos en lograr, pero al alcanzarlo se siente una preciosa paz.
- Pedir perdón o perdonar: Una vez que hayamos hecho lo anterior, restan solamente dos pasos. Uno de ellos es pedir perdón o perdonar (según sea el caso). Muchas personas ni siquiera están percatadas de que nos ofendieron. Quedarse callado por años, acumulando enojo e ira en nuestro interior puede llegar a matarnos. Literalmente. Al hablar con el que nos ofendió o con el que ofendimos se corta con este círculo vicioso de reproche y enojo en nuestro interior.
- Olvidar: En inglés existen un dicho que dice “forgive and forget”. Literalmente significa “perdona y olvida”. Si cumplimos con todos los puntos previos pero pasamos este por alto, de nada significó nuestra palabra. No olvidemos que lo que decimos, hacemos. No respetar esto es ser cobarde y nada honorable. Existe una entidad de personas que sufrieron una terrible injusticia aquí en la Argentina. Su lema es “ni olvido ni perdón”. Si bien ellos tienen todo el derecho de estar enojados, si no perdonan a quienes le hicieron este hecho horrible, nunca tendrán paz interior y el eco de su ira retoñará por siempre en sus almas.
Esto es todo por hoy. Espero que podamos aplicar esto a nuestras vidas para poder encontrar paz y armonía interna. Recuerden: nada malo hay en pedir perdón y nada mejor hay que perdonar!
Gracias Shidoshi por la inspiración! Gracias por leer,
Dario Manoukian, discípulo.
disculpas perdon perdonar personalidad
16 Comentarios »