Obedecer Ciegamente
tagged arte de la guerra, daimyo, obediencia, samurai, seppuku and sun tzu
Al releer el Arte de La Guerra de Sun Tzu, me fui dando cuenta de pequeñas cosas que además de poder aplicarse al escenario bélico y al mundo de los negocios se pueden aplicar a la vida cotidiana. Una de las que me sorprendió un poco es cuando Sun Tzu dijo algo así como:
“Si antes de luchar sabes que definitivamente tendrás la victoria y el emperador te da la orden de que no ataques, ataca de todas formas. Si ves que tú y tu ejército serán derrotados y tienes la orden de atacar, huye de la batalla”.
Reitero, no es una transcripción textual sino más bien el concepto, dejé el libro en casa y no tengo tiempo para Googlearlo.
Lo que me llamó la atención es que dice que la orden que viene de arriba es se puede questionar. Muchas personas hacen cosas malas porque su líder les obliga y tienen miedo de contradecirlo. Se que no se está referiendo Sun Tzu a “cosas buenas” ni “cosas malas”, pero yo decidí intentar verlo de esta forma ya que no estaré por el momento atacando a ninguna aldea con mis 150.000 hombres.
Somos seres medianamente pensantes y no debemos actuar como marionetas de los demás. Si yo hago algo, asumo completa responsabilidad de mis acciones. Si digo algo que no debí haber dicho, seré yo quien de la cara por no refrenar la lengua.
El samurai era entrenado al igual que muchos con el fin de obedecer ciegamente a su amo o daimyo. Si este le decía “quítate la vida”, el samurai ni dejaba que se terminaran de pronunciar las palabras y enterraba un tantou en su vientre. Sin embargo, mi amo no es un hombre sino Dios. Obedeceré su mandato aunque me cueste la vida. ¿Será esa la gran diferencia entre los japoneses y los chinos?
Tal vez la lectura de este post se volvió un poco confusa. Mencioné dos puntos de vista, no uno que se contradice.
Gracias por leer,
Dario Manoukian










