Todo comienza en la práctica
El cuerpo humano es algo que no deja de asombrarme. Cada día aprendo acerca de las nuevas cosas que puede hacer y el límite entre lo posible e imposible se va desdibujando cada vez más. ¿Por dónde comienza este proceso de relimitación? Por la práctica.
Muchos seguramente conocen el famoso refrán “la práctica hace a la perfección”. En realidad, no está equivocado el que creó este dicho. Hoy día, con internet, podemos conocer personas con habilidades realmente asombrosas (algunas de esas habilidades son útiles, otras no tanto). Lo asombroso es que existe un patrón que no deja de figurar: la práctica.
He visto a personas cortar flechas disparadas hacia su pecho con una katana, gente derrotar a su oponente con un kiai y hasta una persona que salta de un edificio a otro separado por una avenida de por medio. Luego de esto, se imaginarán que cada vez existen menos cosas que creo imposibles para el ser humano.
Todo comienza en la práctica. El samurai practica toda su vida lograr alcanzar la perfección. El bushido nos muestra claramente que debemos ser disciplinados en todo lo que hacemos. ¿Cómo puedo hacer para disciplinarme a entrenar todos los días? Para eso hay que saber la diferencia entre disciplina y motivación. ¿Porqué disciplinarse? Porque nadie comienza destajando una flecha sin antes haber practicado miles de veces la forma de hacer un corte con la katana en el aire, nadie comienza saltando de un edificio a otro sin antes haber aprendido a hacer un ukemi (roll absorbente de energía) o haber comenzado desde alturas menores.
Todo comienza en la práctica. Es por esto que nos hacen repetir cientos de veces una toma hasta que se nos incorpore a la memoria muscular. Es por esto que nos continúan obligando a practicar una técnica que ya tenemos dominada (o al menos creemos tener dominada). La práctica ayuda a sellar los movimientos en nuestra memoria muscular. Es por esto que aprendemos técnicas desde los ángulos más ridículos y que no aparentar sernos de utilidad.
Todo comienza en la práctica. David no mató al gigante Goliat así como si nada. Primeramente tuvo que entrenar arduamente, matar a leones, osos y otros animales hasta con sus manos vacías (karate :P) para luego estar preparado y no temer a ningún oponente.
Si no practicamos adecuadamente lo que sea que hagamos, nunca lograremos llevar nuestros músculos, mente, etc. al siguiente nivel. Hace falta trabajo duro. Hace falta sufrir. Hace falta perfeccionarse hasta en lo más insignificante. Solamente entonces lograremos alcanzar la perfección.
Gracias por leer,
Dario Manoukian
Si disfrutaste de este post, agrega Bushido blog a tus RSS!











Julio 23rd, 2007 at 8:30 am
como es posible que el maestro del kiai que mencionas en este video http://www.youtube.com/watch?v=gEDaCIDvj6I
halla perdido tan facil
el kiai es una sugestión? una seguridad interior? si el oponente esta más confiado que el maestro, anula tal efecto?
Julio 24th, 2007 at 7:39 am
@ khatru:
Realmente no conozco mucho del kiai. Pero asombroso lo de la campana!
Dario Manoukian, discípulo.
Julio 25th, 2007 at 1:50 pm
Como decía mi venerable maestro de Kendo:
Mou ichido!!!!!!!!!
Hayaku!!!!
Mou ichido!!!!!!!!!
Mou ichido!!!!!!!!!
Saludos
Jorge Castro Barros
http://rou-nin.blogspot.com