Paciencia de Acero
Recuerdo a aquel primito inquieto que no paraba de hacer travesuras. Corría de un lado para el otro y siempre quería jugar con todo. En una ocasión, mi padre lo tenía en alzas e intentaba hacerlo dormir. Estaba tranquilito y ya no corría de allá para acá. Al descuidarse, mi padre se acercó a una planta que colgaba desde una maceta situada un poco más alto. Mi primito asió la rama que colgaba y tiró fuerte. Acto seguido, todo el piso de la cocina cubierto con tierra negra y mucho por limpiar.
A todo esto mi padre, que ha logrado criar a 3 varones, permaneció inmutable. Con paciencia de acero. No iba a dejar que una cosa como tierra en el suelo le llegue a molestar. Con actitúd de samurai y cara inmutable, limpió el piso.
Gracias por leer,
Dario Manoukian
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Mayo 10th, 2008 at 10:40 am
No deberíamos irritarnos, enojarnos o desquitarnos contra el niño o contra algún objeto. Cambiemos esa perspectiva y actitud no en ver el lado bueno de las cosas sino en la capacidad de entender las circunstancias que nos llevan a reaccionar de una manera adecuada.
En este caso creo que la circunstancia permitió la oportunidad de prevenir el desastre.
Paciencia de acero es cuando los hechos presentan riesgos mortales que atentan contra la vida tanto propia como ajena y uno espera el momento adecuado para reaccionar, porque comprende el riesgo, el coraje en enfrentarlo y la determinación de perecer en el intento.