La sabiduría del silencio
Cuatro monjes se juntaron para realizar un retiro de silencio de siete días de duración. Durante este período meditarían en completo silencio sin emitir palabra alguna. Durante el transcurso de la primera noche, la única vela que iluminaba el lugar comenzó a sucumbir a causa de un leve viento. “¡Oh, no! ¡La vela se está por apagar!”, dijo un monje. “¿Porqué estás hablando?”, dijo el segundo enfadado. “¡Dejen de hablar, ustedes dos!”, expresó el tercero. “Yo fui el único que no habló”, manifestó el cuarto monje.
Otro cuento:
Un hombre le pidió a un artista que le pinte un cuadro de un bosque de bamboo. El artista hizo un hermoso trabajo en su representación. Al mostrarle el trabajo finalizado a quien lo había contratado, éste se maravilló en la técnica del autor, pero quedó sorprendido ya que el cuadro estaba pintado con tinta roja y no la tradicional tinta negra. “¿Porqué has pintado de rojo a los bamboo? ¿En dónde has visto que un bamboo sea rojo?”, le preguntó al artista. A lo que éste le respondió, “¿De qué color se suponía que los debía pintar?”. “De negro, por supuesto.”, dijo el primero. “¿En dónde has visto que un bamboo sea negro?”, preguntó el artista.
Estos dos cuentos tienen algo en común. En ambos se resalta un error ajeno sin darse cuenta del error propio al hacerlo. Esto es algo muy común en todo ser humano. Es algo innato que surge dentro de nosotros mismos.
No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzgan, seres juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.Mateo 7.1-5
Muchas veces creemos tener la verdad. Esto no siempre es así. No critiquemos ni juzguemos a los demás dado a que seguramente nosotros hacemos, de una manera u otra, lo mismo que le estamos señalando a nuestro prójimo. Pensemos antes de hablar y no digamos siempre aquello que pensamos. Sólo entonces lograremos alcanzar un poco de sabiduría.
Gracias por leer,
Dario Manoukian
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Cuatro monjes se juntaron para realizar un retiro de silencio de siete días de duración. Durante este período meditarían en completo silencio sin emitir palabra alguna. Durante el transcurso de la primera noche, la única vela que iluminaba el lugar comenzó a sucumbir a causa de un leve viento. “¡Oh, no! ¡La vela se está por apagar!”, dijo un monje. “¿Porqué estás hablando?”, dijo el segundo enfadado. “¡Dejen de hablar, ustedes dos!”, expresó el tercero. “Yo fui el único que no habló”, manifestó el cuarto monje.









Octubre 12th, 2007 at 6:08 pm
“[…] y un quinto monje vio, luego, prosiguió con la meditación”.
Mantener el camino del silencio identificando el obstáculo así lograremos evitar el tropiezo.
Conozcamos quienes somos, escalemos la montaña de la perfección a diario, veamos nuestros errores y eliminemos la arrogancia en especial cuando creemos hablar con verdad.
La experiencia es verdad, aun así concientes de lo que se habla creo que debemos tener oído para rectificar lo que nos cuestionan.
Octubre 15th, 2007 at 6:36 am
¡Hola!
Me encanta tu blog lo visito a diario y me gustaría saber si puedo contar contigo para una cosa que estoy elaborando.
Soy de España, y en una comunidad donde vivo tenemos que elaborar un trabajo de campo sobre un tema de libre elección.
En este caso yo escogí los samuráis, porque es un tema que me apasiona.
Entonces, me gustaría saber si me podrías proporcionar tu email para enviarte algunas preguntas, ya que me parecío curioso que en hoy en día todavía haya gente a la que le guste los samuráis y en cierto modo, “viva” su estilo de vida.
Mi e mail es: inuzuka_elrol64@hotmail.com Así que me harías un favor enorme si pudieras enviarme un mail de contacto para enviarte algunas preguntas.
Muchas gracias por todo.