¿Justicia o Paciencia?
Hoy a la mañana cuando venía hacia acá en colectivo, se sentó detrás mío un hombre con una tos falsa y forzada y no paró de hacer ruido durante todo el viaje. Me dí cuenta luego de los primeros 5 segundos sin dejar de aclararse la garganta de que estaría así durante todo el viaje… algo realmente molesto. La pregunta es: ¿debo demandar justicia y pedirle que pare de hacer ruido o ejercer paciencia?
Por supuesto que no le dije nada. Muchas veces es mejor callar que decir algo inapropiado (y más en la ciudad). Intento regirme por la siguiente manera de pensar: “si no estoy seguro si debo decirlo o no, no lo digo”. Hay un proverbio bíblico que dice “aún el necio cuando calla pasa por sabio”. Y sabemos que refrenar la lengua puede traer consecuencias salvadoras en muchas ocaciones.
En otra ocasión estaba volviendo de la oficina en colectivo y dos chicas paradas al lado mío no paraban de hablar en voz alta. Lo peor era que comentaban cosas muy personales de sus vidas amorosas y hablaban mal de supuestas amigas. Luego de haber escuchado demasiado (y créanme que demasiado es la palabra adecuada) quise callarlas respetuosamente. Al fin y al cabo, pensé, sus derechos de hablar en voz alta terminan donde empiezan los míos de viajar tranquilo.
Al igual que en la otra ocasión, decidí tomarlo como una prueba que evaluaba mi nivel de paciencia. Me quedé callado por el resto del viaje y luego seguí viviendo mi vida. Nos puede servir para ayudarnos a tolerar algo en pos de la paciencia el saber que 10 minutos luego de que pase esa situación de molestia probablemente no recordemos lo sucedido. Tiempo después, terminaron los 45 minutos incómodos de tos ajena a las 6 de la mañana mientras intentaba dormir en el viaje. Ahora estoy sólo en la oficina y no hay flema falsa ni forzada que me moleste.
Por último: mucha gente le pide a Dios que le de paciencia. El tema con esto es que Dios no nos incrementa mágicamente el nivel de tolerancia hacia personas y situaciones molestas, sino que nos incrementa el nivel de personas y situaciones molestas para que aprendamos de ellas a controlarnos y superar la prueba.
Gracias por leer,
Dario Manoukian
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Febrero 13th, 2008 at 1:54 pm
Estoy de acuerdo contigo.
En el transporte público y demás sitios en los que uno comparta su tiempo con otras personas, se debe aprender a tolerar los defectos de los otros. Hay que pensar que seguramente uno tenga sus propios defectos y actitudes que puedan de alguna manera molestar (actitudes que uno no nota), y que los demás también nos tienen paciencia a nosotros.
Un saludo.
Javier.
Febrero 13th, 2008 at 6:37 pm
Algo similar me ocurrió hoy al intentar tomar el colectivo. Estaba 1ro en la fila y al intentar subir escucho la voz de una vieja cara de orto(de mas está decir que siempre detesté las viejas de esta ciudad) que me dice “PARÁ, PARÁ” gritando como si la estuviese robando algo.Simplemente me gritó porque había un ciego detrás mío que intentaba abordar el colectivo. No lo ví! vieja de m”!$*$%”#@¡?
PE
Febrero 14th, 2008 at 6:08 am
Javier: Mucha razón en tus palabras.
PE: Son cosas que pasan. A mí se me colan en la fila del colectivo todo el tiempo. Lo peor es que no logro acostumbrarme…
Dario Manoukian, discípulo.
Febrero 14th, 2008 at 1:56 pm
Muy bueno y cierto lo que decis, la verdad sin palabras, me quedo varias frases para aplicar en mi vida.
Febrero 15th, 2008 at 1:48 pm
Paciencia con la tranquilidad de esperar a que las desgracias u ofensas acaben por si solas, es la manera imperturbable que adquiere nuestra actitud en enfrentar estados adversos a nuestro ser donde evita la corriente de discordia que condiciona el severo enfrentamiento que pueda crearse en el ambiente, el silencio es un factor principal.
Tolerancia lo ubico en un nivel superior a la paciencia en donde estamos soportando la desgracia u ofensa como manera de considerar al otro como persona con derecho a ser distinto de mi y hasta llegar a tolerar anomalías que presentan actitudes aberrantes hasta cierto punto donde los actos se vuelcan hacia nosotros atravesando la barrera de nuestros derechos… luego viene…
La Justicia donde capacitados de manera integra (completa) referente a los valores morales, identificamos claramente entre lo correcto de lo incorrecto, es aquí donde entra el coraje de entrometernos para que lo correcto prevalezca y el sufrimiento desaparezca.
Febrero 24th, 2008 at 12:22 pm
Lamentablemente hay que aprender a convivir con eso. Tengo horarios complicados de laburo, por ende, imaginénse de que humor viajo. Constantemente me pasa que siempre alquien se quiere colar; y arriba, uno tosiendo ( que no es capaz de taparse la boca/ ni decir si estornuda), el que habla fuerte, el que escucha cumbia en el mp3 tan fuerte como para que lo escuche la señora de 150 años que está sentada en el primer asiento, el que piensa que viaja solo y abre las piernas de par en par ( y le decis permiso para sentirte, supuestamente para que se corra un poco, y te mira con cara de traste terrible) y quizas uno de los que mas me molesta, el/ la que le “clava las rodillas” contra el asiento de adelante.
Cuando tengo que viajar con mi mujer e hijos, es una lucha para que te den un asiento. Me parece que ya son síntomas de una sociedad en decadencia. Espero equivocarme.
Ya lo sé, tengo que aprender a calmarme, si no, como me dice mi mujer, me voy a morir de un infarto.
Aprovecho Dario, para felicitarte por esta pagina, que me resultó sumamente interesante. A mi me gusta la cultura oriental, sobre todo lo referido al bushido ( cosa buena si las hay para adoptar como propia, de la cultura oriental). Además, a modo de comentario, voy a “intentar” ir a bjj ahi en la calle Galicia, para ver si realmente me puedo calmar un poco.
Saludos a todos.
Marzo 20th, 2008 at 2:20 pm
La sabiduria no consiste en arrebatar lo bueno al diablo, sino en aprender a “montarlo” como un corcho que se adapta a si mismo sobre las crestas y las cimas de las olas.
Yo los traeria un par de dias a mi casa para aprender la verdadera paciencia; yo vivo en un complejo de 300 casas, todas jardines al frente, fondo, y por sobre todas las cosas perros,y niños.
No tengo nada contra los perros y los niños, no asi contra los padres y dueños de esos perros.
Por la noche, los perros ladran sin ton ni son, juraria que por momentos hasta afinan, los dueños, ni idea, deben estar drogados, mamados, no se, centro la respiracion en el Hara, me reconozco como un caminante, y me duermo.
Niños, gran bendicion, yo tengo una hija hermosa de 6 años, pero yo controlo sus horarios, otros padres los dejan a toda hora librar todo tipo de quilombo por la calle, molestando de forma inimaginable, uno tiene algun tipo de sentimiento, parecido mas a resignacion que a paciencia, pero por algo se empieza.
La paciencia, la mesura y la respiracion son parte integra del relacionamiento, con nuetro entorno, sino estamos en el horno(buena rima)