Ayer me pasó aquello que a todos les pasa alguna vez en la vida. Tuve que hacer un reclamo. Tuve que luchar por lo mío. Las posibilidades de que me den la razón eran pocas, pero eso era mejor que nada. Esto fue lo que pasó.
Como todos bien saben, estoy con todos los finales de la facultad encima. El domingo nos juntamos en la casa de un compañero para ensayar el final grupal que deberíamos dar hoy martes. Las inscripciones para los exámenes se deben hacer mínimo 48 horas hábiles antes del exámen. Un chico se olvidó de inscribirse. Entramos en pánico. Corrimos hacia la pc para ver si había posibilidad de solucionar el tema. Era demasiado tarde. Fue entonces cuando me agarró la duda.
Me metí en mi sesión dentro de la página de la universidad. Me fijé en la sección de mis inscripciones. Un sudor frío recorrió por mi espalda. Me había anotado para dar el final en una fecha equivocada.
Al principio eramos cinco en el grupo. Un compañero dejó la carrera a finales de la cursada y quedamos cuatro. Entre yo que me inscribí mal y el chico que no se inscribió, quedaron dos para rendir. Rápidamente intenté darme de baja en la materia a la cual me había inscripto. El formulario decía que debería rendir final el lunes (ayer) en lugar del martes y que gran casualidad: también hacía falta 48 horas hábiles de antelación para darse de baja del exámen.
Sin saber que más hacer, fui ayer a la universidad a las 6:30. Esperé una hora hasta que abrieran y subí con mi compañero que no se inscribió al piso correspondiente para solicitar orientación. Es acá donde comienza lo que les deseo comunicar.
Al llegar a la ventanilla, le conté a la señorita que atendía lo que les acabo de contar a ustedes. Me dijo que no había posibilidades de anular el pedido de exámen ya que era demasiado tarde y que también era demasiado tarde para anotarme en el correcto. Además de perder el dinero que tuve que pagar para poder rendir, perdí una de las tres chances que tengo para rendir el final (ya que tuve un ausente en el final que no me presenté por ser el incorrecto).
Acá es cuando algunos comenzarían a romper todo, hablar en voz alta y reclamarle con un puño bien apretado a la chica de la ventanilla acerca de sus derechos, de que paga la cuota, etc. Pero la verdad es que el que se había equivocado fui yo. Es verdad que el sistema de inscripción es 0% amigable y que no se encuentra nada, pero el distraído fui yo. Es fundamental saber luchar por nuestros derechos, pero también lo es saber cuando uno metió la pata y reconocerlo requiere de el mismo valor.
Lo que sucederá hoy cuando vaya a la facultad es pedirle al profesor si me deja a mí y al otro chico dar final de todas formas ya que es grupal y no sería justo para los otros dos chicos que se inscribieron correctamente. No importa que no nos ponga nota, no queremos ser una carga para los otros del grupo que sí tendrán calificación.
Si les interesa, mañana les dejo un comentario en este mismo post contando lo que sucedió. De más está decir que los otros dos chicos dijeron que en septiembre (que es cuando podemos rendir nuevamente) ellos estarán parados allí al lado nuestro para dar el final una vez más. Esa vez serán ellos los que no tendrán calificación, pero habremos aprendido por las malas lo que significa la palabra “compañerísmo”.
Gracias por leer,
Dario Manoukian, discípulo.