¿Justicia o Paciencia?
Hoy a la mañana cuando venía hacia acá en colectivo, se sentó detrás mío un hombre con una tos falsa y forzada y no paró de hacer ruido durante todo el viaje. Me dí cuenta luego de los primeros 5 segundos sin dejar de aclararse la garganta de que estaría así durante todo el viaje… algo realmente molesto. La pregunta es: ¿debo demandar justicia y pedirle que pare de hacer ruido o ejercer paciencia?
Por supuesto que no le dije nada. Muchas veces es mejor callar que decir algo inapropiado (y más en la ciudad). Intento regirme por la siguiente manera de pensar: “si no estoy seguro si debo decirlo o no, no lo digo”. Hay un proverbio bíblico que dice “aún el necio cuando calla pasa por sabio”. Y sabemos que refrenar la lengua puede traer consecuencias salvadoras en muchas ocaciones.
En otra ocasión estaba volviendo de la oficina en colectivo y dos chicas paradas al lado mío no paraban de hablar en voz alta. Lo peor era que comentaban cosas muy personales de sus vidas amorosas y hablaban mal de supuestas amigas. Luego de haber escuchado demasiado (y créanme que demasiado es la palabra adecuada) quise callarlas respetuosamente. Al fin y al cabo, pensé, sus derechos de hablar en voz alta terminan donde empiezan los míos de viajar tranquilo.
Al igual que en la otra ocasión, decidí tomarlo como una prueba que evaluaba mi nivel de paciencia. Me quedé callado por el resto del viaje y luego seguí viviendo mi vida. Nos puede servir para ayudarnos a tolerar algo en pos de la paciencia el saber que 10 minutos luego de que pase esa situación de molestia probablemente no recordemos lo sucedido. Tiempo después, terminaron los 45 minutos incómodos de tos ajena a las 6 de la mañana mientras intentaba dormir en el viaje. Ahora estoy sólo en la oficina y no hay flema falsa ni forzada que me moleste.
Por último: mucha gente le pide a Dios que le de paciencia. El tema con esto es que Dios no nos incrementa mágicamente el nivel de tolerancia hacia personas y situaciones molestas, sino que nos incrementa el nivel de personas y situaciones molestas para que aprendamos de ellas a controlarnos y superar la prueba.
Gracias por leer,
Dario Manoukian










