BushidoBlog - Manual práctico para el Samurai moderno.

¿Justicia o Paciencia?

Posteado por Dario el 13 de Febrero, 2008

Hoy a la mañana cuando venía hacia acá en colectivo, se sentó detrás mío un hombre con una tos falsa y forzada y no paró de hacer ruido durante todo el viaje. Me dí cuenta luego de los primeros 5 segundos sin dejar de aclararse la garganta de que estaría así durante todo el viaje… algo realmente molesto. La pregunta es: ¿debo demandar justicia y pedirle que pare de hacer ruido o ejercer paciencia?

Por supuesto que no le dije nada. Muchas veces es mejor callar que decir algo inapropiado (y más en la ciudad). Intento regirme por la siguiente manera de pensar: “si no estoy seguro si debo decirlo o no, no lo digo”. Hay un proverbio bíblico que dice “aún el necio cuando calla pasa por sabio”. Y sabemos que refrenar la lengua puede traer consecuencias salvadoras en muchas ocaciones.

En otra ocasión estaba volviendo de la oficina en colectivo y dos chicas paradas al lado mío no paraban de hablar en voz alta. Lo peor era que comentaban cosas muy personales de sus vidas amorosas y hablaban mal de supuestas amigas. Luego de haber escuchado demasiado (y créanme que demasiado es la palabra adecuada) quise callarlas respetuosamente. Al fin y al cabo, pensé, sus derechos de hablar en voz alta terminan donde empiezan los míos de viajar tranquilo.

Al igual que en la otra ocasión, decidí tomarlo como una prueba que evaluaba mi nivel de paciencia. Me quedé callado por el resto del viaje y luego seguí viviendo mi vida. Nos puede servir para ayudarnos a tolerar algo en pos de la paciencia el saber que 10 minutos luego de que pase esa situación de molestia probablemente no recordemos lo sucedido. Tiempo después, terminaron los 45 minutos incómodos de tos ajena a las 6 de la mañana mientras intentaba dormir en el viaje. Ahora estoy sólo en la oficina y no hay flema falsa ni forzada que me moleste.

Por último: mucha gente le pide a Dios que le de paciencia. El tema con esto es que Dios no nos incrementa mágicamente el nivel de tolerancia hacia personas y situaciones molestas, sino que nos incrementa el nivel de personas y situaciones molestas para que aprendamos de ellas a controlarnos y superar la prueba.

Gracias por leer,
Dario Manoukian


Cómo desenchufar la máquina

Posteado por Dario el 11 de Febrero, 2008

Como muchas veces mencioné, vivimos en un mundo que está ultra revolucionado y no nos deja dar un respiro ni por 10 minutos. Reuniones de trabajo, exámenes que se aproximan, gente por conocer, lugares a donde ir. El planeta no deja de girar de nosotros tampoco logramos quedarnos descansados por unos instantes.

Se dice que si se pone a un hombre en una de esas máquinas que giran a altísimas revoluciones que seguramente se marearía dado al cambio de estado que va del reposo a la revolución. Sin embargo, si se deja a una persona la suficiente cantidad de tiempo en una de esas máquinas, el líquido dentro del oído interno se acostumbra y no se siente mareado. Está dando vueltas a una velocidad increíble y ni se mosquea.

Algo similar nos ha sucedido a los que vivimos en las megápolis. Nuestra alma se acostumbra a la vida sin descanso de actividades y de alguna manera nos olvidamos que estamos girando a una velocidad extraordinaria. Debemos bajarnos del aparato. Debemos apartarnos de la vertiginosidad para no volvernos locos.

No creo que una persona que haya estado en una de esas máquinas haya estado del todo relajado al bajar. Pasar de estar girando a grandes revoluciones al reposo absoluto no debe ser una experiencia muy grata que digamos. De igual forma, es difícil iniciarse en la meditación.

Durante mucho tiempo me costó sentarme 20 minutos a la mañana y otros 20 a la tarde a meditar. Uno tiene muchas cosas que le gustaría hacer y quedarse sentado sólo en su habitación sin moverse ni pensar en nada no tiene un puesto prioritario en la lista de quehaceres. Por eso se aconseja empezar con poco tiempo (5 o 10 minutos). Al ir progresando, se puede ir subiendo la cuota meditativa de a 5 minutos.

Lo bueno de “desenchufar la máquina” o dejar de pensar en todas las cosas que debemos o queremos hacer, es que nos recuerda que dentro de poco nos estaremos seguramente de vuelta en la máquina que nos hace girar. El tema es que una vez que meditamos unos minutos, nos volvemos más concientes de que la vida no es arriba de la máquina y que hay mucho más para disfrutar que estar ajustado en aquel asiento. Es por esto que decimos que la meditación expande la conciencia.

Le pediré a mi discipulador si puede escribir algo acerca de la técnica meditativa. Más en un próximo post.
Gracias por leer,
Dario Manoukian


El Bushido y el Cristianismo

Posteado por Dario el 8 de Febrero, 2008

Ayer terminé de leer el libro Bushido: Preceptos de Honor del Samurai escrito en 1905 por Inazo Nitobe. Si bien creía conocer mucho acerca del código de Honor de los Samurai, me llevé una gran sorpresa al leer la obra completa acerca de este asombroso estilo de vida que nació en Japón. De más está decir que se los recomiendo como lectura obligatoria para aquel que desee saber más acerca del Bushido.

Hace mucho escribí acerca de la relación entre el Bushido y el Cristianismo. Al hacerlo, desconocedores me dijeron que no tenía idea de qué estaba hablando y que las dos cosas nunca podrían parecerse la una a la otra. Más allá de lo que piensen ustedes acerca del Cristianismo (tomando que verdaderamente conocen lo principal de la Biblia y de las enseñanzas de Jesús y no basan su opinión por lo que escuchan acerca de Dios en Los Simpons) existe una tremenda relación entre él y el camino del guerrero.

Inazo Nitobe compara constantemente en al Bushido con distintas obras literarias ya sean mitológicas, históricas o filosóficas. Menciona a Confucio, Kant, Hegel, gran cantidad de autoridades jerárquicas militares, menciona al Pentateuco, a la Biblia y al Koran. Les aseguro que ninguna cita figura más veces que aquella del Cristianismo (y la gran cantidad de veces para mencionar aquello que tiene en común con el Bushido).

En los últimos dos capítulos del libro, habla acerca de los misioneros cristianos y porqué su obra falló en Japón. Nos comenta que fue no porque la palabra no era bien recibida, sino porque el misionero no se molestó en darle a los japoneses una palabra “personalizada” a la realidad de ellos y por realidad me refiero a aquella cultural e histórica, pero este es un tema para relatar en un futuro y de manera más detallada.

En síntesis, a lo que voy es esto: Lean el evangelio de San Juan y luego lean el libro de Nitobe. Una vez que tengan un entendimiento acerca de ambas realidades, podrán tomar una decisión fundada en un conocimiento de primera fuente (no algo que yo u otro les dijo). Verán las hermosas congruencias entre los dos sistemas de valores. Lo mucho que se parecen es sorprendente.

Gracias por leer,
Dario Manoukian


Mi queja

Posteado por Dario el 6 de Febrero, 2008

El otro día me fui a quejar a la universidad privada a la cual asisto por un injustificado aumento del precio de la cuota. Se que no es del todo común que la gente se queje directamente en el departamento administrativo por este tipo de cosas, pero fui igual. Sabía que tal vez no me iban a prestar atención, es más, sonrieron al escuchar el motivo de mi queja.

En fin, me movilicé un poco y mediante unos contactos que tengo en el diario LA NACION, logré que publicaran un artículo respecto al tema. Ahora al menos gran cantidad de personas del país sabrán de la situación que vivimos muchos de los alumnos de universidades privadas que, a diferencia de lo que creen muchos, no siempre pagan nuestros padres.

Creo que es importante saber defender nuestros derechos y hacernos escuchar. Cuando fui a presentar la queja, lo hice con paciencia y entendiendo que el muchacho que recibía lo que tenía para decir era un sencillo empleado de escritorio y no el que decidía el precio de los aranceles. Aún así, cuando terminé le agradecí por su tiempo y le estreché la mano.

Les dejo el link al artículo que se publicó en el diario: Aumentan el 25% las cuotas de los colegios privados.

Gracias especiales a Nathalie Kantt por redactar el artículo.
Dario Manoukian

P.D: Estaría bueno si pudieran colaborar con un Digg para la nota de Nathalie Kantt: ver nota del diario en Digg.com


La educación del samurai (parte 2)

Posteado por Dario el 5 de Febrero, 2008

SamuraiEn la primera parte de este post, expliqué acerca de la educación básica del samurai. Como mencioné, el tema es más complejo de lo que parece y es por eso que escribo esta segunda parte.

El entrenamiento del samurai comenzaba desde la niñez y era muy estricto. Constantemente eran obligados a realizar tareas que ponían en juego sus límites físicos y psicológicos. Eran obligados un día a caminar descalzos en la nieve hasta llegar a la casa de su maestro y otro día eran forzados a presenciar decapitaciones públicas. Una vez que participaban del evento, debían ir en medio de la noche a dejar una marca personal en la cabeza amputada para demostrar que cumplieron con la tarea.

Cada vez que un niño se caía y lastimaba, su madre interrumpía su llanto con unas palabras semejantes a estas: “¿Cómo vas a llorar así por una lesión tan insignificante? ¿Qué harás el día en que pierdas un brazo en la batalla o que seas obligado a cometer seppuku?”. Los niños no eran demostrado el mismo afecto que recibe hoy un chico de nuestra cultura. Esto era así por miedo a que al darle cariño se lo podría estar “ablandándolo” y esto era intolerable.

Enseñados a nunca demostrar emoción alguna en su rostro, llevaban una vida de entrenamiento y rigidez que no todos toleraríamos. No cabe duda de que el resultado obtenido era óptimo: un guerrero que mira en los ojos a la muerte y le destaja el cuello sin temor ni temblor.

Como también es conocido, eran enseñados a serle absolutamente fieles a su amo. Esto también se regía para con sus padres. Que un daimyo y un padre le den a un samurai órdenes contrarias era una de las peores cosas que le podía suceder a un samurai. Algunos incluso han rezado para que la muerte sea misericordiosa y se lo llevara consigo para no tener que decidir que elección tomar. Hay historias muy frívolas respecto a la fidelidad para con el amo. Relatos que uno no termina de desear que no fueran ciertos pero que en realidad lo fueron.

La educación del samurai era muy dura, pero aún así muchos la llevaron a cabo meritoriamente. Aparte del entrenamiento técnico y táctico, estaba el del bushido: el de los valores (que no era menos importante), pero eso queda para otro post.

Gracias por leer,
Dario Manoukian


La educación del samurai (parte 1)

Posteado por Dario el 4 de Febrero, 2008

SamuraiComo les mencioné, estuve haciendo un repaso importante respecto a lo que es el bushido. Hay muchas cosas interesantísimas en el texto que trata respecto a él y gran cantidad de puntos son aclarados mayormente para los lectores occidentales que desconocen la cultura y costumbres de Japón.

Creo que es importante mencionar que el bushido nunca fue un escrito, un texto o algo por el estilo. Se fue dando como código de honor y estilo de vida allá por Japón feudal. Recién en 1900, Inazou Nitobe escribe el libro “Bushido, el alma de Japón.” En su obra, Nitobe nos aclara algunas cosas importantes acerca de cada una de las siete virtudes del código del samurai y algunos otros temas como su educación, el seppuku, etc.

Algo interesante que cabe destacar para obtener una mayor comprensión de la vida del samurai es conocer cómo era la estratificación social de la época. Luego de los Daimyo o señores feudales, estaban sus sirvientes. Su orden de mayor a menor significancia era el siguiente: Samurai, Campesinos, Artesano y Comerciante. Esto también es conocido como “SPAM” por algunos (Samurai, Peasants, Artesans, and Merchants). :)

Un samurai podía dedicarse como pasatiempo adicional al cultivo de la tierra, pero ser comerciante era lo más bajo posible. Esto era así debido a que el comerciante debía manejar dinero para poder realizar su trabajo. En Japón feudal, el dinero no se utilizaba comunmente para recompenzar un trabajo digno. La gente otorgaba bienes o servicios como forma de pago. Se cuenta de un famoso maestro académico japonés al cual le pagaban con alimentos que aceptaba humildemente. Algunos podrían llegar a considerar este tipo de ofrendas como deshonrosas, pero eso era cuestión de cada uno. Vivir en un humilde estado de pobreza era algo sumamente honorable.

Un samurai no se manejaba muy bien con el dinero y era bien visto ante los demás aquél que no conocía del todo el valor de las monedas. Esto se debe a que el sistema de educación del samurai casi no consideraba a la matemática como algo importante para una persona cuyo trabajo consiste en defender con su sable a su daimyo hasta la muerte.

Básicamente, la educación del samurai consistía en los siguientes conocimientos (en orden de importancia):
Esgrima, arquería, jiujitsu o yawara, caballería, uso de lanza, tácticas, caligrafía, ética, literatura e historia.

La matemática podría llegar a conocerse en mediana medida sólo por si en algún momento llegara a ser necesario tomar una decisión táctica a último momento que dependiera de la misma. Salvo por eso, no era muy tomada en cuenta.

La educación y el entrenamiento de un samurai era un proceso demasiado complejo como para que ose resumirlo en una única redacción, así que continuaré con más acerca del tema en otro post. Leer parte 2.

Gracias por leer,
Dario Manoukian


Finalizaron mis vacaciones

Posteado por Dario el 1 de Febrero, 2008

Tras unas merecidas vacaciones, he regresado a mi posteo cotidiano. Les informo que el lunes estaré reanudando mis redacciones y, a decir verdad, mucho por redactar tengo. Aproveché el descanso para ponerme al día con lo que era la originaria escencia del bushido. Me compré finalmente el libro (antes lo leía por computadora) y estoy leyendo de principio a fin el texto sin intentar pasar ningún punto por alto. De más está decir que el bushido es un texto que requiere de repetidas lecturas para llegar a comprenderlo mejor, así que los animo a recurrir a él para obtener una mayor comprehensión de los temas tratados en el blog.

Lamento mi ausencia durante estas dos semanas, pero volví y me alegro de ver que no desertaron con mi ausencia. Esto demuestra que verdaderamente están interesados en el bushido y en el perfeccionamiento de sus vidas y no en mí como autor. Esto no me podría poner más feliz.

Gracias por estar,
Dario Manoukian


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